Todos los
seres humanos tienen la necesidad y la capacidad de crear. Crear para
expresarse artísticamente. Crear para participar en la vida comunitaria.
Crear para mantener la vitalidad cultural. Pero la creatividad no brota
de la nada. Debe alimentarse y permitir que crezca al amparo de una protección
jurídica y no debe reprimirse ni censurarse. Las industrias culturales, la artesanía, las artes y la literatura
son frutos de la creatividad y su desarrollo contribuye a fortalecer el
fértil árbol de la Diversidad Cultural. Las industrias culturales, a las que también
se les podría llamar industrias creativas, añaden valor
a los contenidos y generan valores para los individuos y sus sociedades.
Hablar de artesanía es referirse al arte popular, una valiosa expresión
cultural tan antigua como la humanidad. Fomentar las artes y la literatura
desde temprana edad se convierte en una de las mejores garantías
de crecer en un ambiente sano de autoestima y respeto mutuo. América Latina y el Caribe, como
el resto de las regiones, necesita promover el gran potencial creativo
de sus pueblos, potencial arraigado en la cultura tradicional o popular,
así como su creatividad industrial. Es en estos espacios donde
la UNESCO trabaja para fomentar un entorno social y jurídico propicio
para la actividad creativa y el pensamiento crítico en todas sus
formas.
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